PRIMER ANUNCIO DE LA PASIÓN (Mateo 16,21-23 ; Marcos 8,31-33 ; Lucas 9,22)
Foto de salih güler
Y
desde entonces comenzó a decir a sus discípulos que convenía que Él
fuese a Jerusalén,y que allí padeciese mucho por parte de los ancianos
y de los escribas, y de los príncipes de los sacerdotes, y que lo
matasen y que resucitase al tercer día.
Pedro le tomó aparte y trataba disuadírselo, diciendo: --¡Señor!, de ningún modo, no, no ha de cumplirse eso en tí.
Pero Jesús vuelto a Él, le dijo: --¡Quítateme de delante, Satanás!, que
me escandalizas, porque no tienes aprecio a las cosas de Dios, sino a
la de los hombres.
"Pedro razonaba humanamente --comenta San Juan Crisóstomo--, y concluía
que todo aquello --la Pasión y la Muerte-- era indigno de Cristo,
reprobable"
La predicación de la Cruz, de la mortificación, del sacrificio, como
medio de salvación, es algo que chocará siempre a los hombres que la
miren , como Pedro, con ojos humanos.
La Cruz de Cristo la encontramos en nuestra vida corriente, quizá en
cosas de apariencia insignificantes: en las contrariedades de cada día,
en el trabajo, en la convivencia con otras personas. A veces en el
dolor, en la enfermedad, en la muerte de un ser querido, en la
desgracia de una persona muy cercana y que sentimos como propia. "En
esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa
amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta;
tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar
por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y
otro fastidiosos e impertinentes... Esto, con perseverancia, sí que es
sólida mortificación interior." (Camino, núm. 173)
Oración.
Querido Jesús, qué mal se entiende la cruz que tú nos pides tomar,
cuando dices: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
tome su cruz y sígame"
Y son esas cosas que en general nos molestan, las contrariedades,
pequeñas (que son las más), o grandes, pero llevadas con paciencia, con
calma, cuánto pueden mejorar la convivencia y contribuír a nuestra paz
interior. Claro que no es algo que nace espontáneamente, es cuestión de
empezar por pedir tu ayuda, proponérselo, crear hábito, sujetar el
genio o la queja, o la rebeldía y... darle un sentido. Y para eso, que
es lo principal, la fe nos da la solución : unir esos "sufrimientos" a
los tuyos en la Cruz, ayudarte a redimir, ofrecértelos por tanta gente
que lo necesita, ofrecértelos por nuestra propia purificación, por las
almas del Purgatorio,...y mil cosas más. ¡Qué distintas son las cosas
cuando tienen ese sentido!
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Jorge Cuadra (22.11.05 21:57) Que maravilla que alguien ame a Cristo y siga sus pasos manifieste su FE y de su testimonio en este medio tan frío como es Internet. No te desanimes en seguir evangelizando con tus palabras y ejemplo. No dudes que es el Amadísimo quien pones los caminos para que nosotros lo trabajemos. María, en su oculto trabajo en la humanidad ha manifestado que nunca se bajó del calvario y acompañó a Cristo hasta el final. amTp/scj |
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sole (29.11.05 01:48) Querida Chivi amiga mia;hoy eche de menos tus escritos y te animo a que nos sigas iluminando con las palabras de Dios.Eres una abuelita muy importante para nosotros, nos enseñas mucho. Tu amiga Sole. |