(Mateo 16,24-25 ; Marcos 8,34-38 ; Lucas 9,23-27 )
Foto de Richard Ashby
Entonces dijo Jesús a sus discípulos:
"Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo y cargue con su cruz y me siga. Pues quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mi amor, la encontrará."
Los obstáculos que una persona puede encontrar para seguir a Cristo tienen su raíz - de una forma u otra - en el desordenado amor de sí mismo, en el egoísmo que se manifiesta de mil maneras diferentes. El vivir para uno mismo se manifiesta en todos los campos de la existencia: un clima enrarecido, en el que el personaje central es siempre uno mismo; excesiva preocupación por la salud, por la profesión, por el éxito, el futuro, el qué dirán...
Es lógico que una persona así sea desgraciada. Lo mismo que el olvido de uno mismo - el que se niega y pierde su vida - por Cristo lleva consigo la liberación de uno mismo, la alegría, la paz, la capacidad de poder mirar a Cristo, porque ya no nos miramos nosotros. Y esa sustitución se va realizando con el esfuerzo personal, y la ayuda de Dios, por pensar en los demás y hacerles la vida más amable acercándolos a Dios.
Cargar con la Cruz es algo grande, grande… Quiere decir afrontar la vida con coraje, sin blanduras ni vilezas; quiere decir transformar en energía moral las dificultades que nunca faltarán en nuestra existencia; quiere decir saber comprender el dolor humano y por último saber amar verdaderamente”. (Pablo VI)
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Nos vemos allá !
PRIMER ANUNCIO DE LA PASIÓN (Mateo 16,21-23 ; Marcos 8,31-33 ; Lucas 9,22)
Foto de salih güler
Y
desde entonces comenzó a decir a sus discípulos que convenía que Él
fuese a Jerusalén,y que allí padeciese mucho por parte de los ancianos
y de los escribas, y de los príncipes de los sacerdotes, y que lo
matasen y que resucitase al tercer día.
Pedro le tomó aparte y trataba disuadírselo, diciendo: --¡Señor!, de ningún modo, no, no ha de cumplirse eso en tí.
Pero Jesús vuelto a Él, le dijo: --¡Quítateme de delante, Satanás!, que
me escandalizas, porque no tienes aprecio a las cosas de Dios, sino a
la de los hombres.
"Pedro razonaba humanamente --comenta San Juan Crisóstomo--, y concluía
que todo aquello --la Pasión y la Muerte-- era indigno de Cristo,
reprobable"
La predicación de la Cruz, de la mortificación, del sacrificio, como
medio de salvación, es algo que chocará siempre a los hombres que la
miren , como Pedro, con ojos humanos.
La Cruz de Cristo la encontramos en nuestra vida corriente, quizá en
cosas de apariencia insignificantes: en las contrariedades de cada día,
en el trabajo, en la convivencia con otras personas. A veces en el
dolor, en la enfermedad, en la muerte de un ser querido, en la
desgracia de una persona muy cercana y que sentimos como propia. "En
esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa
amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta;
tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar
por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y
otro fastidiosos e impertinentes... Esto, con perseverancia, sí que es
sólida mortificación interior." (Camino, núm. 173)
Oración.
Querido Jesús, qué mal se entiende la cruz que tú nos pides tomar,
cuando dices: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
tome su cruz y sígame"
Y son esas cosas que en general nos molestan, las contrariedades,
pequeñas (que son las más), o grandes, pero llevadas con paciencia, con
calma, cuánto pueden mejorar la convivencia y contribuír a nuestra paz
interior. Claro que no es algo que nace espontáneamente, es cuestión de
empezar por pedir tu ayuda, proponérselo, crear hábito, sujetar el
genio o la queja, o la rebeldía y... darle un sentido. Y para eso, que
es lo principal, la fe nos da la solución : unir esos "sufrimientos" a
los tuyos en la Cruz, ayudarte a redimir, ofrecértelos por tanta gente
que lo necesita, ofrecértelos por nuestra propia purificación, por las
almas del Purgatorio,...y mil cosas más. ¡Qué distintas son las cosas
cuando tienen ese sentido!
LA CONFESIÓN DE PEDRO (Mateo 16,13-20 ; Marcos 8.27-30 ; Lucas 9,18-20)
LA LEVADURA DE LOS FARISEOS (Mateo 16,5-12 ; Marcos 8,14-21 ; Lucas 12,1)
Foto de vita-vitas vitas vitaitis![]()
Sus discípulos, venidos de la otra parte del lago, se olvidaron de tomar pan. Y Jesús les dijo :
--"Estad alerta y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos."
Pero ellos, pensativos, se decían para consigo : Dice esto porque no hemos traído pan. Al advertirlo Jesús les dijo :
--"Hombres de poca fe, ¿qué andáis discurriendo dentro de
vosotros que no tenéis pan? ¿Todavía estáis sin conocimiento, ni
os acordáis de los cinco panes repartidos entre cinco mil hombres, y
cuántos cestos os quedaron? ¿Ni de los siete panes para cuatro
mil hombres, y cuántas espuertas recogísteis? ¿Cómo no conocéis
que no os he dicho por el pan : Guardaos de la levadura de los fariseos
y saduceos?
Entonces entendieron que no quiso decir que se guardasen de la levadura
que se pone en el pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos.
Vemos a los Apóstoles como eran, con sus defectos, con su poca
inteligencia para las verdades que les explica el mejor de los
Maestros. El Espíritu Santo ha querido dejarnos estos pasajes
para que no nos desanimemos cuando no entendemos bien lo que Dios
quiere decirnos de forma tan clara a través de tantos acontecimientos
de nuestra vida. También nosotros, como los Apóstoles, estamos
llenos de defectos. Y nos pide el Señor confianza en Él sin
desánimos, y esa constancia en su doctrina, que nos lleve a luchar por
llevar una vida auténticamente cristiana, recomenzando muchas veces en
el empeño.
Oración.
Mi querido Señor, el mejor de los Maestros, tú sabes que a veces nos
cuesta entender tus palabras, los orientales usaban mucho el lenguaje
simbólico y las parábolas. Además, nosotros entendemos con
nuestras entendederas humanas y interpretamos las palabras
literalmente. Nos olvidamos que tus pensamientos no son nuestros
pensamientos y tus caminos no son nuestros caminos. Te
agradecemos tus palabras a los Apóstoles en San Juan 14,26
--"...el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, Él os
enseñará todas estas cosas, y os recordará todo cuanto Yo os he
dicho".-- A tu Iglesia, sucesora de los Apóstoles es a quien
tenemos que preguntar cuando no entendamos algo del Evangelio.
PIDEN UNA SEÑAL DEL CIELO (Mateo 16,1-4 ; Marcos 8,11-13 ; Lucas 11,16-29)
Aquí vinieron a encontrarle los fariseos y los saduceos y, para
tentarle, le pidieron que les hiciese ver algún prodigio del
cielo. Pero Él les respondió:
--Cuando va llegando la noche decís: Hará buen tiempo, porque
está el cielo arrebolado. Y por la mañana: Hoy habrá
tempestad, porque el cielo está cubierto y encendido. ¿Conque
sabéis adivinar por el aspecto del cielo, y no podéis conocer las
señales de estos tiempos? Esta generación mala y adúltera pide un
prodigio, pero no se le dará sino el prodigio del profeta Jonás.
Y dejándolos se fue.
SEGUNDA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES (Mateo 15,29-39 ; Marcos 8,1-10)
Foto de Clint Fleckenstein
Y
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: --Siento compasión de esta
gente, porque hace ya tres días que siguen en mi compañía, y no tienen
qué comer, y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan
en el camino.
Pero sus discípulos le respondieron: --¿Cómo podremos encontrar en este
sitio desierto panes bastantes para saciar a tanta gente?
Jesús les dijo: --¿Cuántos panes tenéis? Respondieron: --Siete, con algunos pescadillos.
Entonces mandó a la gente que se sentase en tierra. Y Él,
cogiendo los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y dio
a sus discípulos, y los discípulos los repartieron al pueblo.
Comieron todos, y quedaron satisfechos. Y de los pedazos que
sobraron, llenaron siete espuertas. Los que comieron eran cuatro
mil hombres, sin contar los niños y las mujeres.
Con esto, despidiéndose de ellos, entró en la barca, y pasó al territorio de Magedán.
Jesús tenía en cuenta las necesidades de la gente. Somos
criaturas humanas, tenemos cuerpo y por lo tanto necesidades materiales
que satisfacer. Dios ha puesto a disposición del hombre todas las
cosas de la tierra para que, utilizándolas, completara en cierto modo
con su esfuerzo la obra de la creación. Tenemos que tener
confianza en Dios, tenemos que tener fe en su ayuda. Pero también
debemos saber que estamos obligados a poner los medios que estén a
nuestreo alcance, porque Dios actúa a través de los hombres, quiere su
cooperación. Lo vemos cuando Jesús pregunta: ¿cuántos panes tenéis? Y cuando se los dan, obra el milagro.
Jesús pide cooperación efectiva; después Él pone el incremento.
Oración.
Mi querido Jesús, tú nos enseñas con las palabras y con las
obras. Además de dar de comer a tanta gente con tan poco, tienes
cuidado que nada se pierda y mandas recoger los pedazos sobrantes, para que nada se desperdicie.
Nos haces ver que una cosa es satisfacer la necesidad y otra cosa es el
derroche inútil e irresponsable. Este aprovechamiento cuidadoso
de los bienes de la tierra no es tacañería, porque te mostraste tan
generoso al multiplicar los panes y los peces, ya que con sus sobras se
llenaron siete canastos. Da para pensar Señor, a veces estamos
tan influenciados con la propaganda que nos clama: ¡compra! ¡compra! y
las mil tentaciones que nos ofrecen por todos lados, que no nos
preguntamos: ¿lo necesito realmente? Necesitamos mucho de tu
ayuda para que nos des fuerzas para ser sobrios en todo.